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lunes, noviembre 30, 2009

Uso eficiente del tiempo (TEUET)

Ésta es mi “Teoría Económica del Uso Eficiente del Tiempo” (TEUET), con la que explico porque, a veces actúo de cierta manera tan apresurada o porque es que me vuelvo (más) loco si no tengo un reloj a la vista. Y es que todo mi comportamiento gira entorno al uso eficiente del tiempo y básicamente, se sustenta en: (i) un análisis costo-beneficio; (ii) costo de oportunidad y (iii) manejo del riesgo.


1) Uso eficiente del tiempo

Cuando se disfruta de un buen platillo, algunos preferimos dejar el mejor bocado para el final. Del mismo modo, siempre estoy tratando de hacerlo todo “de una vez” y así dejar para el final, lo que más me gusta hacer, que es nada.

Soy un haragán. Más propiamente dicho, un zángano, pues no rehúyo al trabajo, pero sí soy flojo (y me encanta serlo). Y no me da vergüenza reconocer que lo que más me entusiasma hacer, es “nada”. Interrumpido solo por el sonido del televisor al ver una película, el sonido de mi mente al escribir o el sonido de mi guitarra al cantar. Pero siempre, sin salir de caSa… mejor dicho, de caMa, con “M”. Y si interrumpo mi estadía en cama, es solo para ir a correr olas, estar con mi enamorada, con mis amigos. Y si me detengo, es porque tengo que investigar (algo que también me gusta pero que a veces tengo que hacer), como lo hacía cuando tenía el tiempo para ver TV, correr olas, cantar, escribir y andar con los amigos; hasta que el trabajo se comenzó a inmiscuir en mis planes de oscio. Fue ahí cuando comencé a desarrollar esta idea: la del “último bocado de tiempo”.

Hay cosas que tenemos que hacer de todas maneras durante nuestras vidas. Muchas de ellas no nos gustarán. Son costos en los que de todas formas vamos a tener que incurrir. El truco está en enfrentar esta realidad, internalizando dichos costos y buscando la manera de conseguir que los beneficios sean superiores.

¿Cómo? Primero, reduciéndolos hasta donde más se pueda (me refiero a estos costos de los que no podemos escapar). Y segundo, maximizando la utilidad.

Esto se consigue disponiendo nuestras AGENDAS de tal modo que permita cumplir primero con lo que menos me gusta hacer (no procrastinándolas) dejando para el final “el bocado más delicioso”. No hay nada peor, que tener que dejar de hacer algo que nos gusta para comenzar a hacer algo que nos disgusta. La verdad, yo prefiero terminar primero de hacer lo que me disgusta, para nunca más tener que hacerlo nuevamente.

Anoto que el costo se ve sustancialmente reducido si es que uno lo asume de buena gana (como un constante niño reilón). Al ser menos molestos, algunos costos pueden llegar a convertirse en ganancia. Por ejemplo: a mí me gusta la investigación, y a su vez, investigar es un costo que tengo que asumir si luego quiero tener alguna idea clara. Entonces, cuando investigo, estoy invirtiendo pero a la vez disfrutando.

Mi sueño es que cuando el tiempo total disponible en mi vida, esté a punto de terminar, y yo –un abuelito cualquiera- mire hacia atrás para evaluar el total del ejercicio, pueda estar tranquilo que he hecho lo que tenía que hacer para gozar de una buena vida y no entrar a ejercicios de ucronía. Mi presencia física en la tierra la cierro con las cuentas en azul: “Y ahí te voy a buscar Dios, gran accionista de nuestra existencia”.


2) Alto riesgo, alta rentabilidad

Esta es una regla económica que se aplica a casi todos (por no decir a todos) los aspectos de nuestra existencia (no solo a nivel económico) y la TEUET no es la excepción, pues debo reconocer que importa cierto nivel de riesgo ya que nadie tiene la vida comprada. Dios no quiera, hoy o mañana, algo podría surgir un imprevisto que me impida llegar a ser “un abuelito cualquiera”. Y mi “negocio” se vería truncado durante mi inversión en los costos y sin haber visto utilidad alguna. ¡Fracaso total!

Por eso -supongo-, algunos prefieren disfrutar de la vida hoy. Empero, no se dan cuenta que al usar el tiempo únicamente en diversión (utilidad), están dejando la inversión en costos para el final (costos que se pueden traducir o manifestar de diversas maneras). En realidad, lo que están haciendo es “obtener un crédito” para despilfarrar el dinero prestado. Pero al final, la vida les pasará la factura. Seguramente, no a todos y algunos pocos lograrán pasar del “prestamista”. Pero la mayoría tendrá que saldar sus cuentas. Una vez más la regla se cumple: el altísimo riesgo asumido por esa minoría que pudo vivir de la utilidad desde siempre hasta el final, produjo una rentabilidad muy alta; pero la mayoría caerá en desgracia. Si se asume un riesgo en libertad, sus consecuencias deben ser también asumidas (no olvidemos que la libertad es la inseparable pareja de la responsabilidad).

En cambio, yo prefiero asumir una inversión más segura (por lo tanto, no tan rentable) pero tampoco demasiado conservadora (y por ende no tan austera en cuanto a los beneficios).

La idea es ir acumulando costos para el principio del tiempo disponible. Si mi vida se trunca en el camino, no habré podido disfrutar de la utilidad calculada, sino una menor de conformidad según lo que mi agenda disponga. Ese es el riesgo. Pero, si nada en el camino me impide llegar a una edad avanzada, el “abuelito cualquiera” que llegue a ser, será uno opulento (no necesariamente en términos monetarios, aunque sería bueno que así lo sea), con una vida plena, feliz: esa es la rentabilidad.


3) Una agenda disciplinada pero flexible

Para que la TEUET funcione, el diseño de nuestras agendas, debe considerar dos principios que aunque parecen contradictorios, son en realidad complementarios: disciplina y flexibilidad.

Disciplina para estructurar concienzudamente la agenda y cumplir sistemáticamente con ella. Nadie nos controla, así que solo va a depender de nosotros que los costos sean asumidos cuando así se haya planeado (la siembra y cultivo), dejando la “cosecha” solo cuando corresponda.

El cumplimiento de la agenda es un compromiso personal que se debe procurar no transgredir. El tener presente que estamos invirtiendo en costos ineludibles para luego obtener la máxima rentabilidad con una pérdida mínima, es la idea fuerza que –de estar siempre presente- nos puede ayudar a no perder el norte en esta tarea que exige perseverancia.

Pero esta disciplina, debe admitir la posibilidad de adecuarse a las nuevas realidades que la vida exige. Es posible que durante el transcurso del tiempo disponible (vida), surjan situaciones no previstas que hagan necesaria una revisión de la agenda. Nuevas prioridades pueden ir apareciendo (costos) y requieren ser atendidas (con la menor pérdida posible). Si esto sucede, se debe estar presto a adecuar nuestras agendas a dichos contextos contemporáneos.


4) El tiempo como Recurso

No hay que perder de vista que la TEUET gira entorno a un mismo recurso (nuestro propio tiempo disponible) que es ESCASO, pues tiene una duración finita, en tanto acaba cuando termina la vida. Y lo que es más delicado: es un recurso que si no se aprovecha en su momento, se pierde y que, a diferencia de otros bienes, el tiempo propio no se puede transferir (o uno mismo lo usa, o no lo usa y se pierde). Un minuto mal utilizado o inutilizado, incrementa los costos en nuestra existencia. Un minuto bien utilizado, redunda en beneficios (utilidad).

Ojo: tampoco se vaya a confundir el concepto de “tiempo mal utilizado” con un “resultado no deseado”.


5) El círculo virtuoso de la puntualidad

Consecuencia de lo anterior, es que uno termina siendo puntual. Empezar una hora más tarde, implica perder una hora de utilidad. Y del mismo modo, uno comienza a exigir puntualidad. Si la cita es a la 1.00 p.m., comenzar a las 1.30 p.m. importa haber perdido media hora sin hacer nada (solo esperando al impuntual). En esa media hora, bien pudo aprovecharse mejor, “costeando”.

Pero como vivimos en  Perú y los relojes de todos marcan distintas horas, he visto la manera de reducir ese riesgo, y siempre llevo una lectura productiva conmigo para esos momentos de espera, en que el que llega tarde, me da la oportunidad de investigar algo de lo que pueda aplicar o sacar provecho.

Cuando alguien que aplica la TEUET en su vida diaria toma consciencia de lo anterior, comienza el círculo virtuoso de la puntualidad, respetando el tiempo ajeno y cumpliendo con los horarios prometidos.


6) Pero también quiero descansar… finalmente, ¡me encanta zanganear!

Nada en la TEUET impide momentos de distracción. En el diseño de la agenda se debe permitir espacios para el ocio (productivo o improductivo, eso dependerá del análisis costo-beneficio de cada momento particular, que varía de persona en persona). Estos “respiros” no deben ser vistos como tiempo inutilizado o en todo caso mal utilizado. Más bien constituyen un cargador de baterías. Saber dosificar el descanso entre el tiempo destinado a la inversión en costos, permite aumentar la productividad a largo plazo, pues siempre te mantiene fresco evitando caer en un desgaste imparable que solo genera que la producción sea cada vez menor.

Por otro lado, estos injertos de “tiempo libre” durante los plazos correspondientes a la inversión en costos, también sirven para diluir el riesgo anteriormente expuesto. Dicho de otro modo, funge de “dosificador de riesgos”. Tener una vida dedicada exclusivamente a invertir en costos para luego disfrutar de los beneficios, podría generar (además del cansancio antes indicado lo que a su vez dificulta la perseverancia… la disciplina) una primera parte de la vida infeliz. Una situación que contradice toda la TEUET, que lo que busca es justamente lo contrario: alcanzar la felicidad.

Entonces, también hay que tener espacios para la diversión. Así, el riesgo de haber invertido solo en costos, se convierte en el riesgo de haber invertido mayoritariamente en costos, que en definitiva es un riesgo menor.

lunes, octubre 26, 2009

Sé Feliz



Si vas a orar, ora por los enfermos, para que se curen. ¿O no?, No lo sé. Solo Dios puede saber qué cuál es la situación óptima. Pero, “cuál es la situación óptima”, no es lo mismo que lo que “en verdad va a suceder”. Esto último se llama omnicencia y aquello sabiduría infinita.

Bueno, entonces si vas a orar, ora por lo menos, para que los enfermos no se mueran. ¿O tampoco? Solo Dios puede saber cuál es la situación óptima.

Si vas a orar, ora para que sean felices en la última parte sus vidas. No puede existir otra situación óptima, sino el hecho de que todos seamos felices. Ni siquiera Dios diría lo contrario, pues para eso nos ha mandado a este mundo.

No lo decepciones, entonces. Hazlo feliz. Él también lo merece, ¿no?


sábado, octubre 03, 2009

LIBERTAD


En tanto el Perú se encauce en una política liberal (en el sentido clásico), la verdadera LIBERTAD podrá ser alcanzada en forma progresiva, como un puño derecho que se va aflojando hasta que una vez que se encuentre completamente abierto, sobre su último dedo erguido, se pueda posar una parigüana que nos conduzca volando hacia la felicidad.

Pero si por el contrario, cerramos la mano con fuerza, el ave no tendría donde apoyarse y nuestra LIBERTAD, estará oprimida dentro de un poderoso puño dispuesto a golpear a quien se le ponga en frente.

Ahora bien, si un puño derecho es fuerte, un buen izquierdazo te puede mandar a la lona, fácilmente...

viernes, octubre 02, 2009

Bienvenida al Mundo!


Hola pequeña:

Este es el primer correo que te mando ahora que llegas al mundo. Todavía no puedes leer, y seguro no lo harás hasta dentro de algunos 6 ó 7 años. Pero eso no es motivo para que no te envíe una primera recomendación.


El mensaje que te escribo, no es de mi autoría. Pero, aunque la forma de haber sido expresada está más allá de mis capacidades, el fondo del asunto, recoge la misma concepción del mundo que yo tengo, salvo algunos matices.


El mundo que hoy te recibe con los brazos abiertos, es bastante complejo. Si te encuentras con mil problemas, podrás encontrar mil quinientos consejos. A la mayoría no le prestarás atención y se perderán en el olvido. Pero, si hay algún consejo que deberás recordar es este, el primer consejo que recibes en tu vida (el mismo día de tu nacimiento) y que además queda por escrito, para que lo recuerdes toda la vida.

Este es el primer consejo que recibes y será uno de los pocos que podrás aplicar hasta el día de tu muerte, día en que, de haberle hecho caso, sentirás que tu vida fue buena.



Vas a escuchar más de una vez que las personas se preguntarán “¿para qué hemos venido?” y notarás que esa es la gran interrogante de la raza humana. Bueno, la respuesta es más fácil de lo que parece: “hemos venido a ser felices”. Si lo conseguimos, nuestra vida tuvo un sentido, si no, habremos fracasado. Ese tiene que ser tu objetivo de vida, y si no lo pierdes de vista, todo te ira bien.


Por último, me voy a atribuir la libertad de sugerirte algunas máximas que te pueden ayudar a conseguir este objetivo, como una suerte de “receta de la felicidad”. Muchos dicen que tal cosa no existe, pero yo les doy la contra y te envió esta para ti. Si la sigues y llegas a cocinar un buen resultado, me darás la razón:


La receta se divide en dos:

a) Para la convivencia en sociedad
b) Para uno mismo



a) Para la Convivencia Social:

1. Creer y defender la LIBERTAD en todas sus expresiones y en el sentido más lato posible, siempre que no se afecten a terceros.
3. Tolerancia, pluralismo y respeto.
4. Creer y defender el sistema democracia como forma de vida y de gobierno.
5. Jamás traicionar la palabra empeñada.

b) Para uno mismo:

1. Buen humor.
5. Honestidad.
6. Hacer lo correcto y a veces saber hacer también lo "políticamente incorrecto"
7. Luchar por tus ideales o creencias.
8. No tomar en serio los problemas, ni preocuparse por ellos anticipadamente.
9. No perder la sonrisa.
12. Cumplir estas máximas.


En fin, no te quiero seguir llenando de palabras. Para sermones vas a tener bastante tiempo (principalmente de tus papás). Así que, sin más preámbulos, aquí te envió el mensaje –según entiendo- de Facundo Cabral para que lo tengas presente como consejo de vida… verás como cada uno de las máximas que yo sigo como catálogo, se encuentran incluidos ahí.

Un beso y ¡¡¡BIENVENIDA AL MUNDO!!!



Reflexión de Facundo Cabral

“No estás deprimido, estás distraído. Distraído de la vida que te puebla. Distraído de la vida que te rodea, delfines, bosques, mares, montañas, ríos.



No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano, cuando en el mundo hay cinco mil seiscientos millones. Además, no es tan malo vivir solo. Yo la paso bien, decidiendo a cada instante lo que quiero hacer, y gracias a la soledad me conozco, algo fundamental para vivir.


No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene setenta años, olvidando que Moisés dirigía el Éxodo a los ochenta y Rubinstein interpretaba como nadie a Chopin a los noventa, sólo por citar dos casos conocidos.


No estás deprimido, estás distraído. Por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un solo pelo de tu cabeza, por lo tanto no puedes ser dueño de nada. Además, la vida no te quita cosas, te libera de cosas; te aliviana para que vueles más alto, para que alcances la plenitud.


De la cuna a la tumba es una escuela; por eso, lo que llamas problemas, son lecciones. No perdiste a nadie: el que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además, lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón.


¿Quién podría decir que Jesús está muerto? No hay muerte... hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Miguel Ángel, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuelo y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja, porque nos hace desconfiados.


Haz sólo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser, será y, llegará naturalmente.


No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible y sin esfuerzo, porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban tres o cuatro meses de vida.


Dios te puso un ser humano a cargo y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz. Después podrás compartir la vida verdadera con los demás.


Recuerda a Jesús: "Amarás al prójimo como a ti mismo". Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios y decide ahora mismo ser feliz, porque la felicidad es una adquisición. Además, la felicidad no es un derecho, sino un deber; porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio.


Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileños, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman; la música de Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven; las pinturas de Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.


Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas, y las dos son buenas: si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto (tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas); y si le ganas, serás más humilde, más agradecido, por lo tanto, fácilmente feliz, libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente, como debe ser.


No estás deprimido, estás desocupado. Ayuda al niño que te necesita, ese niño que está dentro de tí. Ayuda a los viejos, y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas. Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar de la naturaleza y cuidarla para el que vendrá.


Da sin medida y te darán sin medida. Ama hasta convertirte en lo amado; más aún, hasta convertirte en el mismísimo Amor. Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas. El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso. Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que alimentan a la vida. Vale la pena, ¿verdad?


Si Dios tuviera un refrigerador, tendría tu foto pegada en él. Si él tuviera una cartera, tu foto estaría dentro de ella. El te manda flores cada primavera. El te manda un amanecer cada mañana. Cada vez que tú le quieres hablar, él te escucha, Él puede vivir en cualquier parte del universo, pero Él escogió tu corazón. Enfréntalo, amigo, ¡él está loco por ti!


Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones por las cuales sonreír”.

… sonríe niña, sonríe.

Con amor,

Pichilon.

Niño Reilón


La risa como oposición, reto y desafío a la seriedad del mundo oficial, es una victoria sobre el miedo, en tanto se gesta de tornar risible o ridículo lo que atemoriza, especialmente lo sagrado, lo solemne, que es lo que genera la censura más dura (la del temor). Así, mientras que la seriedad coadyuva al miedo, lo prolonga y empodera, la risa en cambio, libera al hombre. Por eso feliz será aquel en cuya alma, guarde mucho de niño reilón...