Lo primero por hacer cuando uno llega como turista a Cuba es cambiar los dólares americanos (que no son recibidos en ninguna parte) por el Peso Convertible Cubano (CUC), moneda local para los turistas, donde un dólar equivale a 0.80 CUC y cuya existencia responde a la necesidad de romper con la dependencia imperialista, “desdolarizando” la economía cubana.
Al hacerlo, descubrí que me cobraban un tributo del 20%. Primera lección aprendida: "si no quiero regalarle plata a Fidel, no debo llevar dólares americanos sino otras monedas de similar valor aceptadas en Cuba, como el euro".