Mostrando entradas con la etiqueta Che mercancía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Che mercancía. Mostrar todas las entradas

miércoles, octubre 21, 2009

Para mi el Che Guevara es... AMQUACK


Ya estando en Lima, revisé un poco más acerca del Che, pero no a nivel ideológico, sino a nivel personal: su perfil humano. Y al cabo de un buen rato he empezado a emocionarme la dimensión romántica de su personalidad: su pasión e idealismo. Pero, -como es de suponer- no comulgo con ninguna de las ideas que propugnó como actor político de ideología marxista, por considerarlo equívoco y antidemocrático.


Un médico argentino que nace en el seno de una familia acomodada y abandona todo para coger un fusil y jugarse el pellejo por sus ideas (equivocadas o no) incluso sin considerar las limitaciones propias de su deficiencia respiratoria: tenía asma, y esto siempre se resalta para adornar su figura como una imagen corajuda. Así el Che, se termina por convertir en el paradigma del guerrillero idealista latinoamericano, que lucha por un cambio y la igualdad humana. Es el ideal de justicia social. La personificación del antisistema. Una figura romántica como ella sola.


En el 1956, Fidel Castro, su hermano Raúl, el Che Guevara y la mayor parte del grupo del Movimiento 26 de Julio, fueron arrestados por la policía mexicana en este país. Se comenta que en esa oportunidad la conducta del Che lo pintó de cuerpo entero, pues en las tres veces que lo interrogaron confesó abiertamente que era comunista, que se estaban preparando para realizar una revolución en Cuba y que era partidario de la lucha armada revolucionaria en toda América Latina. Sin miedo a las consecuencias, el Che dijo su verdad en voz alta. El creía en sus ideas y se casó con ellas. Fidel Castro con posterioridad pondría esa conducta del Che como un ejemplo de su "honestidad a carta cabal".


Conseguida la Revolución, el Che quiso organizar el Instituto Nacional de la Reforma Agraria en Cuba (1959), sin haber sido nunca agricultor. Sin ser economista, ocupó la presidencia del Banco Nacional de Cuba (1960). Y sin ser ingeniero, fue designado ministro de Industrias (1961). Eso es solo política, caudillismo, repartición del botín (que se llama poder).


Pero nada de esto interesa para la creación del mito “Che-Guevara”. Mito querido por todos aquellos huachafos que alimentan una leyenda que se ha terminado por convertir en un objeto de consumo. Paradójico, ¿no? El propio Che se revolcaría de nauseas si supiera que ha devenido en icono, atrapado en la fuerza expresiva de una imagen que se ha ido vaciando de contenido, para volverlo camiseta, souvenir, taza de café, obra de arte de Andy Warhol, póster o fotografía (1)(2)(3), destinadas al consumo. Aquel que use una camiseta del Che Guevara, o no conoce su pensamiento, o solo le entusiama la imagen romántica que proyecta. Lo segundo todavía lo puedo respetar, siempre que ésto sea reconocido eso en forma abierta (y no sea el simple "figuretismo" o "pose" de llevar consigo un imagen icónica: que hay mucho). El problema es que al llevar la camiseta, de alguna manera se da reconocimiento inmerecido a un guerrillero de izquierda que mucho daño ha causado afectando las libertades individuales.


Siempre inconforme, el Che cuestiona "por qué pensar que lo que 'es' (...), necesariamente 'debe ser'"; y en la construcción de su figura de héroe que pelea contra la injusticia, en 1965 abandona Cuba en secreto (y su estabilidad económica), para volver a tomar el fusil, esta vez en el Congo, donde luchó apoyando al movimiento revolucionario contra “el imperialismo”. Luego, el Che vuelve a Latinoamérica en 1966 para lanzar una revolución que esperaba fuera continental y eligió Bolivia, como centro de operaciones desde donde se iniciaría una guerrilla que pudiera irradiar su influencia hacia Argentina, Chile, Perú, Brasil y Paraguay. Sin embargo, no consiguió el apoyo esperado y aislado en una región selvática en donde padeció la agudización de su dolencia asmática, fue delatado por campesinos locales, para caer en una emboscada del ejército boliviano en la región de Valle Grande, donde fue herido y apresado.


Así, se gesta el paradigma del revolucionario latinoamericano que a temprana edad encuentra su muerte luchando por un ideal y como consecuencia de una traición. Así, se crea un mito que ha quedado impregnado en la mente de todos los latinoamericanos.


Es una imagen romántica lo único que me seduce del Che: su pasión. Discrepo con su pensamiento y actuación, pero me quedo con su compromiso, pues siempre nos invita a "no desconfiar demasiado de nuestras fuerzas y capacidades".


Si te quedó la duda: AMQUACK código que usaba la CIA para denominar al Che Guevara.


Lee más sobre el Che en:






“Biblio-fetichismo“: Che Guevara



Sentado en la sala de embarque de un diminuto aeropuerto, estoy expuesto ante un punzante sol que irrumpe por el panorámico ventanal que me permite ver a los aviones estacionados junto al “gate 22”. Estoy cansado y me refugio en las sombras de una tiendita diseñada para esos olvidadizos que necesitan un souvenir de último minuto. Anduve dando vueltas entre las góndolas y anaqueles, sin un solo centavo disponible, pues los últimos 2 CUC los había gastado en un refresco de limón Ciego Montero (para variar fabricado por el Estado Cubano –a través de CORALSA  empresa del Ministerio de la Industria Alimenticia- y Néstle), prácticamente lo único que conocen los Cubanos desde hace más de 40 años (cuando existía una serie de variedades interesantes como melón, piña, coco, yerba mate, etc. Para darse una idea, miren esta página).

De pronto, me volví a topar por enésima vez con un libro que, por su título sugerente me venía seduciendo desde que pise tierras caribeñas: “El Gran debate sobre la Economía de Cuba”).

¡30 dólares! Es mucho dinero. No estoy para esos lujos. Pero, mientras espero a que llamen para el vuelo hacia Panamá, aprovecharé en hojear el índice. Se ve interesante. ¿Qué cosa dirá el subversivo Guevara en sus artículos? Seguro, es un análisis somero y flojo… vamos, lo que es un libro de autoayuda: de autoayuda para el gobierno que necesita difundir sus ideas, antes que el pueblo reaccione. Veamos…


… mmmm. ¿ley del valor?, ¿planificación socialista?, ¿período de transición? Es más académico y profundo de lo que pensaba. Las etéreas discusiones filosóficas sobre lo que quiso o no decir Marx, comienza a hacerme ver el libro de una manera diferente: con más respeto.


Bueno –pensé- es razonable para sus casi 400 páginas. En Lima, un libro como ese no baja de ese precio.

Volteo una vez más para ver la portada: El Che comienza a verme de reojo. ¡Ah!, mi insoportable “biblio-fetichismo. Si tuviera esos 30 dólares. Ahora que recuerdo, todavía tengo 200 cocos en mi canguro. Pero no. Ese dinero es el “intocable”: solo para emergencias clínicas o algún gasto grave, extraordinario e imprevisible que siempre se puede presentar en cualquier viaje. No es para “gustitos”. Ese dinero en Lima tiene un destino fijo. No lo puedo sacrificar.

Ya fue. Además, solo hay cinco artículos escritos por el Che que es el único a quien quiero leer. Los otros tipos ni los conozco. No me interesa. ¡Ah!, aquí están quienes escriben. ¿A ver?... ¡oh!, son ex combatientes de la Revolución o personajes que formaron parte del Gobierno Revolucionario en 1963, justo cuando se debatían los grandes lineamientos económicos que debía seguir Cuba.

Una miradita más a la portada: ¡uy! Guevara guiña un ojo. ¿Lo compro? No mejor en Lima, cuando tenga la plata.

Leamos el prólogo. Mmm… este libro es en realidad una compilación de artículos que fueron publicados en una revista socialista de corte académico en el año 1963, donde los revolucionarios exponían sus ideas y las confrontaban directamente. Escribe Mora, contesta el Che, agrega Cossio, rebate el Che… y así sucesivamente.

¿Y si lo compro ahora? Tendré el gusto de decir que el libro lo adquirí en La Habana. Si lo compro en Lima, no es tan romántico. En fin, ya estoy de vuelta y apunto de subir al avión. Si antes de llegar a Lima necesito un médico (y por lo tanto 200 dólares), será porque el avión se cayó… ¿Qué hago?, ¿lo compro?... Una vez más (como tantas veces) mi “biblio-fetichismo“, me arrinconó. ¡Que mielda chico, lo compro!

Y lo compré. Y lo leí desde ese momento hasta que pisé el aeropuerto panameño, donde me metí al baño a seguir leyéndolo. Ya ni le presté atención al artículo de Andy Warhol que estaba en la revista del avión que me llevó a Cuba. En ese momento el Che era Warhol. Y continué leyéndo hasta que llegue a mi húmeda, gris y bella Lima a las 12.00 a.m., y no paré más hasta que me dieron las 4.00 de la mañana, en mi cuatro. Al día siguiente, me levante y seguí leyendo… Concluí que aún cuando no estoy de acuerdo con sus ideas, académicamente miro con mayor respeto al Che. Definitivamente, fue una buena compra y ahora en la primera página de mi libro, se lee: “La Habana octubre – 2009” y mi firma.

miércoles, octubre 14, 2009

¡Sólo un peso, chico!


No culpo a los cubanos. La mayoría son pobres y oportunistas. Fuera de las remesas que reciben los que tienen algún familiar que consiguió salir de la isla, la mayoría de los cubanos viven a expensas del turista. No del turismo, sino del turista: propinas, algunas veces incluso más altas que el valor del bien o servicio adquirido. Eso lo descubrí el 8 de octubre (día que se conmemora la muerte del Che) en que se me acercó en la calle un señor con dos de los pocos diarios que circulan en Cuba (todos del gobierno) “Juventud Rebelde” y “Granma” (éste último bautizado con el nombre de la embarcación adquirida clandestinamente por Fidel Castro, "Che" Guevara, Raúl Castro, Camilo Cienfuegos y Juan Almeida, entre otros, con fines revolucionarios) para vendérmelos a 1 CUC cada uno, precio muy por encima de los 25 centavos que marcaba su valor oficial.

Es curioso que algunos cubanos critiquen al gobierno por explotar al turista, pero creo que en verdad lo que les molesta es que al hacerlo, Fidel les quita espacio para que ellos mismos se puedan desarrollar en ese campo. Todo indica que los mismos cubanos viven dentro de un sistema capitalista: se rigen por la oferta y demanda, negocian precios, marketean sus productos y sus propios servicios… aunque todo en el mundo de la oscuridad informal.


Por ejemplo, la imagen del Che, se encuentra estampada en todos los polos, postales, posters, tasas, llaveros, vinchas, cuadros, boinas, etc., etc., etc.; tanto o más que Maradona en Buenos Aires o Marylin en EEUU. Así, irónicamente, la imagen de un ferviente luchador anticapitalista, se ha convertido en la mercancía más publicitada y vendida en Cuba y en muchas partes de Latinoamérica. La única diferencia, es que enlugar que sean los mismos cubanos los que puedan lucrar con la imagen del Che, es el Estado el beneficiado (pues los negocios son suyos).


Durante mi estadía, conversé con muchos turistas y cubanos, y con todos, encontré un punto de coincidencia más o menos homogéneo: en Cuba no existen incentivos para trabajar, para la competencia, para el desarrollo. Todo es del Estado así que el mísero sueldo que ganan los cubanos, esta garantizado cada fin de mes sin importar la eficiencia.